Autismo, Horror Ambiental por Sustancias Químicas que Usamos


Read original article by Eleanor Baker from Alternet here

Resumen traducido de los comentarios de Eleanor Baker sobre el libro de Brita Bell: “The Autism Puzzle” (El enigma del Autismo), una mirada a las sustancias químicas que comemos, bebemos y respiramos:

Últimas estadísticas del CDC (siglas por el Centro de Control de Enfermedades en EEUU) revelan que uno de cada 88 niños tiene desórdenes de autismo. Desde el síndrome menos severo de Asperger hasta el clásico. No sólo en EEUU, hay un aumento ya del 57% en Asia y Europa.

La pregunta es porqué?. Es que los médicos ahora diagnostican más temprano a los que antes se les llamaba excéntricos?. O hay un factor genético? pues es hereditario. Ambas teorías son factibles dice Bell, pero hay más. Si sólo fueran estos dos factores se diagnosticaría hoy autismo en adultos que no fueron diagnosticados cuando niños.

Esto llevó a Bell a su investigación pues “la idea que una toxina puede causar autismo no es controversial ni especulativa”. La talidomida, una medicina que se usó en los 60 para controlar las náuseas de embarazadas fue relacionada al autismo ya desde hace 20 años. Lo mismo pasa con el ácido valpróico que se usa para los desórdenes bipolares, el misoprostol para tratar ulceras, y el cloropirifo un insecticida.

Hay muchas sustancias químicas más que van a parar a las aguas y que se sabe causan daños a los cerebros en formación: el mercurio, el plomo, el bifenil policlorinado (conocido como PCBs de los plásticos, electrónicos, anti-inflamables, etc.) y Bell nos habla de las 200 sustancias químicas ya encontradas en los cordones umbilicales de infantes por los estudios del Environmental Working Group (Grupo de Estudios de Medio Ambiente, una ONG de EEUU). Entre ellas hay plaguicidas, compuestos perfluorinados, antibióticos, y éter difenil polibrominado.

Y luego cita las zonas de autismo: Uno de esos lugares es el pueblo de Brick en Nueva Jersey donde 63 millones de galones de desperdicio séptico fue arrojado entre 1969 y 1979. Cuando la comunidad se enteró ya era demasiado tarde ya existe contaminación con bromoformo, cloroformo y cloro etileno. La investigadora Carol Reinisch estudió el impacto de estas sustancias en los embriones de las conchas de abanico, precursor para estudios en humanos, y encontró que el coctel químico junto es más destructor. Bell escribe que este estudio muestra sólida evidencia de que las toxinas combinadas tienen un impacto en el desarrollo del cerebro. Es posible que esto tenga que ver con el autismo.

De los 1,300 lugares de la lista de prioridades, 200 están en Nueva Jersey, el estado con los más altos niveles de autismo. Bell indica que las corporaciones responsables de esta contaminación evaden responsabilidades declarándose en banca rota para evitar pagar los costos de descontaminación. Otras siguen operando y contaminando sin que se sepa o se haga nada.

En el Condado de Fairfax, Virginia. “El inventario tóxico de la EPA (Agencia de Protección de Medio Ambiente) dice que sólo los productos BP arrojan 2,822 libras (1,280 kilos) de toxinas al año. A esto se une la planta de concreto Newington, la de Edsall Road (154 libras/70 kilos), la corporación Sipca Securink (que fabrica tintas para las notas bancarias, 250 libras/113 kilos) y otras operaciones petroleras cuyos datos de contaminación aún no están disponibles. El Condado de Fairfax debe asustarnos a todos dice Bell, el 25% de todos nosotros (en EEUU) vive cerca de un depósito de desechos.

Bell ofrece en su libro sentido común y algunas sugerencias:

  • comer vegetales y frutas frescas y NO enlatadas
  • evitar el uso de plásticos en el lava platos y en el micro ondas (contaminación con BPA)
  • usar cafetera French press, en vez de las de tubo que contienen eftalatos
  • evitar el Teflón
  • evitar el producto Gore-Tex
  • evitar materiales resistentes a la grasa y el agua
  • evitar cosméticos que usen triclosan, formaldehyde, toluene, dibutyl phthalate, y plomo (dejo los nombres en inglés para que se identifiquen en el etiquetado)

Bell sugiere que sólo se use bicarbonato de soda y vinagre para la limpieza en vez de tóxicos químicos , recordemos que el autismo es una crisis de medio ambiente y debemos tomar acciones individuales, ya que el gobierno hace muy poco. Nunca se ha cambiado la ley de Control de Sustancias Tóxicas de 1976 que le dió luz verde al tricloro etileno y al BPA. Para remediarlo el Senador Frank Lautemberg ha introducido una nueva ley (S. 847) que obligaría a la industria proveer información de las sustancias químicos que usa e introduce para saber si deben o no estar en el mercado. De aprobarse eliminaría muchos productos….

Es imposible saber si esto disminuirá el autismo o no, pero recuerden que 1 niño autístico en 88, pronto será un adulto entre 88……

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