Grandes Farmacéuticas, los Verdaderos Criminales?


Read article by Suzanna Reiss from NACLA here

Lo que se etiqueta como “criminal” es ultimadamente una opción política. No quiero decir que este término no tenga valor o que está basado en intereses o un particular motivo. Un acto es considerado “legal” o “ilegal” como consecuencia de un establecido propósito o ley. En este espíritu, nunca debemos detenernos a cuestionar qué estamos tratando de establecer mediante una ley – o al considerar el tipo y la pena que se merece un acto criminal. Esta observación es particularmente relacionada al control de los medicamentos debido a la relación del gobierno de los EEUU con la industria farmacéutica.

Por ejemplo, la Administración de Obama, acaba de revelar un programa de control de medicamentos, titulado “La estrategia para Combatir el Crimen Organizado Transnacional”. El actual gobierno considera el control de los fármacos como crucial componente de la ardua lucha contra todo tipo de amenaza global. “Debido a la enorme ganancia asociada con el trafico de medicamentos, el tráfico ilegal es también una manera de financiar otros crímines transnacionales y actividades terroristas”

En una conferencia de prensa (a continuación) John Brennan, asistente del Presidente Contra el Terrorismo y la Seguridad del País, habló de la de amenaza del crimen y los medicamentos:

“El crimen transnacional amenaza a la economía del mundo. La sofisticación y sabiduría de estos criminales ha hecho que entren en el mercado, socavando una competencia legítima y la integridad del mercado, lo que daña y distorsiona los sistemas financieros y le da legitimidad a la competitividad. Los criminales transnacionales están también robando la propiedad intelectual, lo que no solo es dañino a los negocios pero puede ser mortal, especialmente en el caso de medicamentos falsos”.

Brennan describe una clara, blanca y negra, división en el mundo, entre los negocios legítimos y la sofisticación del negociado ilegal, negocios buenos y malos, ganancias legales y robo. La centralización de los medicamentos en esta fórmula es asombrosa: Los negociantes criminales conocedores del negocio usan el negocio ilegal de medicamentos para financiar el terrorismo. Los medicamentos falsos amenazan a la salud pública y a las legítimas ganancias de la industria farmacéutica. En respuesta, la nueva estrategia debe “poner especial énfasis en las violaciones a los Derechos de Propiedad”. Estos Derechos de Propiedad, son la principal herramienta para la protección del paciente para establecer “una legítima” manufactura farmacéutica de los EEUU.

Similares argumentos han sido presentados por la Asociación Americana de Manufactura de Fármacos y los Representantes de Negocios de EEUU, en sus esfuerzos de tener tratados de comercio contingentes a la agresiva protección de los Derechos de Propiedad. Los oficiales de negocios de EEUU, estrategas del control de fármacos, y la industria farmacéutica, atentan de enmarcar una definición particular de un legítimo negocio de fármacos que prueba ser muy controversial. Porqué la definición es muy controversial? Brennan sugiere que lo que es malo para el negocio puede ser mortal, pero omite decir que lo que es bueno para el llamado “legitimo negociado” también puede ser mortal. Hay muchos ejemplos en el mercado de fármacos:

Guadalupe A. Lopez cuidadosamente ha detallado la historia de las negociaciones sobre los Derechos de Propiedad en los tratados de libre comercio, y explica “la demanda de altos niveles de protección a los Derechos de Propiedad ha exacerbado la accesibilidad a los medicamentos, manteniendo medicamentos más genéricos y de más bajo costo fuera del mercado”. Cuando las patentes estadounidenses de los fármacos no favorecen a los más necesitados, se está socavando la habilidad de estas personas de asegurar su salud y sus vidas. Organizaciones como Pubic Citizen (Ciudadanos Públicos) han ampliamente documentado los intereses económicos, sociales, y políticos derivados de esta lucha global para asegurar medicamentos a bajo costo. Otro asunto es la manera con que el reporte de la estrategia de control de fármacos define “competencia legitima”. Se lamenta de la injusta competencia de las operaciones ilegales al mismo tiempo que no cuestiona la injusta ventaja que las enormes compañías estadounidenses poseen en el mercado”. Como señala Steven Dudley, de InSight Crime: a pesar de la “repetida alarma a la administración acerca del Crimen Transnacional Organizado que tiene una injusta ventaja en el mercado legal….no existe el reconocimiento de las injustas ventajas que los gigantes agro-negocios tienen en otros países y en EEUU, lo que ha contribuido al desempleo y ha creado un enorme e “ilegal” grupo armado inicialmente”.

Algo similar se puede decir de las compañías farmacéuticas que ejercen su considerable poder económico y político para socavar la competencia de la manufactura de fármacos genéricos. Esta “legitima” distorsión de mercado no ha estado libre de retos: A nivel internacional, gobiernos y organizaciones sin fines de lucro han retado estas distorsiones del mercado revelando sus consecuencias negativas en la salud, con muy poco éxito como lo que ocurrió a principios de año en India.

De estos retos emergen estas preguntas: Un gobierno nacional se convierte en una Organización de Crimen Transnacional” cuando desafía la visión de legitimidad que a la vez defiende? Cuando el gobierno de Brasil desaprueba las patentes de las compañías farmacéuticas de EEUU para proteger el “interés público” y proveer tratamiento a bajo costo a sus más necesitados, es este un crimen?. La respuesta no es clara y se disputa, un crimen en este contexto es decididamente cuestionable. Brasil está en la “lista” por violaciones a la Propiedad Intelectual en relación a la industria farmacéutica al igual que India, cuya manufactura de fármacos genéricos es una de las más grandes del mundo. Pero ambos defienden su mercado de fármacos genéricos como legitimo y ninguno, que yo sepa, ha sido etiquetado aún como “criminal” por los oficiales estadounidenses. Los lectores pensarán que es muy amplio relacionar las discusiones de la establecida industria farmacéutica, con el tráfico ilegal de fármacos, y debatir sobre los fármacos genéricos. Sin embargo estoy siguiendo la lógica de los mismos estrategas del control de fármacos en EEUU, quienes repetidamente hacen esta relación para exponer sus contradicciones y voltearlas a su conveniencia.

Quizá el peor ejemplo de “lo que es bueno para el negocio” en la industria de los fármacos es frecuentemente peligroso y hasta criminal, se encuentra en un estudio realizado por La Asociación Nacional Legislativa de Fármacos. Este estudio documenta el astronómico crecimiento de las sanciones criminales en contra de la llamada legítima industria farmacéutica en estas dos décadas. La enorme escala de los crímenes fue establecida al rastrear las acciones criminales federales, estatales y civiles en contra de la mayoría de compañías farmacéuticas. (Importante señalar que este estudio no incluye el crimen internacional del cual también existe documentación: Últimamente Pfizer cedió a pagar un acuerdo sin precedentes a las víctimas de Nigeria por la falta de ética y el fatal estudio experimental con un medicamento, cuando ya existía un tratamiento contra la meningitis).

Este estudio revela sanciones legales por un valor de más de $1 millón de dólares en contra de las compañías farmacéuticas en las cortes de EEUU entre 1991 y el 2010. El reporte atribuye el alza en los costos de los medicamentos para los consumidores estadounidenses, en parte y en el mismo periodo, a las acciones ilegales de estas compañías. Peor aún los peores casos (GlaxoSmithKline, Pfizer, Eli Lilly, and Schering-Plough) “están entre las farmacéuticas más grandes del mundo”. La industria farmacéutica se ha volcado en defensa de la industria “como la que más defrauda al gobierno federal bajo la Ley de Falsas Propiedades (FCA siglas en Inglés)”. Las más grandes penalizaciones a nivel federal han estado relacionadas a la promoción criminal de consumo de medicamentos para condiciones no etiquetadas, y a nivel estatal relacionadas al fraude en el Medicaid. No sorprende que el reporte haya recibido poca publicidad después de haber sido revelado en Diciembre del 2010.

La llamada “legítima” industria farmacéutica ha estado envuelta en actividades que ponen en peligro la salud pública, soslaya la capacidad de los gobiernos de proveer un adecuado cuidado de salud o no protege a las personas de medicamentos peligrosos a la vez que estafa al gobierno federal, estatal y local que ya están afrontando serias dificultades económicas. Claro que las farmacéuticas también han producido fármacos que proveen valiosos beneficios a la salud humana. Pero el punto obvio aquí es lo lejos que está establecer una clara línea entre prácticas de negocio legítimas e ilegítimas.

Según como el gobierno de los EEUU y las farmacéuticas continúen protegiendo agresivamente el poder y las ganancias a nivel internacional de las principales compañías, una genuina y crítica evaluación de las fuentes de distorsión del mercado y de la criminalidad que pone en peligro la salud de las personas, es más importante que nunca.

A ver, que se paren los verdaderos criminales internacionales!

Otros artículos relacionados en Inglés aquí: (sujeto a costos)

Retando la Prohibición y el Poder Farmacéutico: Desde la Coca hasta la Marihuana, Suzanna Reiss Julio 17, 2011

Crimen o Cura?, Suzanna Reiss, Julio 2, 2011

Las Ventajas de la Farmacéutica Cubana, Marguerite Rose Jiménez, Julio/Agosto 2011

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