Contra el Crimen de Usar Bolsas Plásticas


Read article by Kitt Doucette from the Rolling Stone here

El mundo consume 1 millón de bolsas plásticas por minuto, y la industria hace lo imposible porque siga así. Se estima que los compradores estadounidenses usan 102 billones de bolsas plásticas de compras cada año, más de 500 por consumidor. Conocido por El Record Mundial de Guinness “como el artículo de más abundante consumo en el mundo”, las bolsas se han convertido en la mayor fuente de contaminación a nivel mundial. Ellas contaminan las playas, obstruyen las tuberías de agua, contribuyen a los derrames en los países en desarrollo y generan un masivo flujo de basura plástica que está aniquilando a los animales desde las tortugas marinas hasta los camellos. “Las bolsas plásticas hoy representan el pecado colectivo de la era del plástico” dice Susan Freinkel, autor de “Plástico, Una Historia de Amor Tóxico”.

Muchos países han instituido nuevas estrictas reglas para disminuir o evitar el uso de las bolsas plásticas. Algunos como China han puesto prohibiciones. Otros, incluyendo naciones europeas han impuesto duras multas por la atrocidad que ha creado toda la basura plástica. “Hay simplemente cero justificación para su manufactura, en cualquier parte”, declaró recientemente el Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas. Pero en EEUU, la industria de los plásticos ha iniciado una campaña para enfrentarse a estas reglas anti-bolsas en todo el país. Los esfuerzos incluyen donaciones a los políticos, intenso cabildeo a nivel estatal y nacional y una persistente campaña de relaciones públicas designada para desviar el enfoque en las bolsas plásticas hacia la amenaza de las bolsas de tela y de papel, incluyendo falsos argumentos de que las bolsas reusables contienen bacteria o niveles de plomo.

“Se parece al gigante tabaco”, dice Amy Westervelt, directora, fundadora y editora de Plastic Free Times (tiempos libres de plásticos), un sitio web patrocinado por la Coalición de Contaminación Plástica, una organización sin fines de lucro. “Ellos están usando las mismas tácticas deshonestas e incluso están usando la misma firma de cabildeo que la Phillip Morris usó y financió en los 90. Su único fin es mantener el statu quo y proteger sus ganancias. Nada les detendrá para ignorar y hasta desacreditar a la ciencia que claramente relaciona los químicos de los plásticos al impacto negativo a la salud del medio ambiente humano e animal.

Hechas de un polietileno de alta densidad, un producto del petróleo y del gas natural, el singular uso de las bolsas de compra fue inventado por una compañía sueca a mediados de los 60 y traída a los EEUU por ExxonMobil. Se introdujo en los cajeros de tiendas de abarrotes en 1976, la bolsa “camiseta” como se le conoce en la industria hoy se encuentra en todas partes del planeta, desde el fondo de los océanos hasta en lo alto del Monte Everest. Las bolsas son durables, a prueba de agua y menos costosas de producir que las bolsas de papel y capaces de soportar 1,000 veces su propio peso. Es una pesadilla tratar de reciclarlas: las delgadas bolsas, muchas veces más delgadas que el grosor de un cabello humano, se pegan al equipo usado por la mayoría de plantas de reciclaje. “Las bolsas de plástico y otros plásticos constituyen el enemigo número uno del equipo que usamos” dice Jeff Murray, vicepresidente de Far West Fibers, el centro de reciclaje más grande de Oregón. “Más de 300,000 bolsas plásticas se remueven de nuestras máquinas cada día y como se hace a mano, esto quiere decir que más del 25% de los costos de labor son causados por esta actividad”

La resistencia inicial a las bolsas de plástico la hizo la manufactura de bolsas de papel, que vió en ellas una enorme amenaza. Los medio ambientalistas hicieron suya la causa de eliminar el uso de las bolsas de plástico en 1990, pero no progresaron mucho hasta que un marino e investigador Charles Moore pasó por Gyre en el Pacifico Norte en 1997 y dirigió la atención internacional al vasto flujo de basura de plástico que contamina los océanos del mundo.

La primera prohibición nacional fue hecha en Bangladesh hace una década, luego que las bolsas obstruyeran los drenajes y causaran inundaciones masivas. China también emitió una prohibición de las bolsas plásticas en Junio del 2008, apenas dos meses antes de las Olimpiadas, en un esfuerzo de reducir la cantidad de la llamada “contaminación blanca”. Aún cuando la prohibición no fue acatada por los vendedores ambulantes, causó un tremendo impacto: Solo en el primer año, China dieminuyó el uso de bolsas plásticas en dos tercios, eliminando unos 40 billones de bolsas, lo que ahorró una energía equivalente a 11.7 millones de barriles de petróleo.

La ciudad de Delhi en la India tiene una de las más agresivas legislaciones en contra del uso de las bolsas plásticas, no solo poniendo multas a las personas y a los negocios que usan bolsas, sino hasta pena de cárcel para los que usan bolsas plásticas y también para quienes las fabriquen. Este año, Italia se convirtió en el primer país europeo que realiza una prohibición de bolsas plásticas a nivel nacional, mientras que Irlanda está cobrando 15 centavos por cada bolsa, lo que ha logrado se reduzca el uso en un 90% en los primeros tres meses. Dicho sea de paso el 25% de la población mundial hoy vive en áreas donde se prohíbe o se cobra un impuesto a las bolsas de plástico.

Mientras que otras naciones han sido efectivas en disminuir el uso de bolsas plásticas, el gobierno de EEUU ha dejado que las comunidades locales se defiendan por si mismas. En el 2007, San Francisco fue la primera ciudad del país que prohibió el uso de las bolsas plásticas y Washington D.C. ha impuesto un cobro de 5 centavos por bolsa, cortando así el uso de 22.5 millones de bolsas a 3 millones. A diferencia de los ataques a los productos plásticos como el poliestireno, que ha sido muy bien orquestado por reconocidos grupos de medio ambiente, la guerra en contra de las bolsas de plástico ha sido liderada en su mayor parte por líderes comunitarios y ciudadanos responsables quienes han presionado a los negocios y al gobierno. En años recientes, un creciente número de comunidades estadounidenses de 30 lugares de Alaska y las afueras de Carolina del Norte han introducido unas 200 medidas en contra de las bolsas plásticas.

La extensa movilización en contra de las bolsas plásticas ha originado un contra ataque de la industria, que ha reaccionado tardíamente a esta ola de sentimientos en contra del uso de las bolsas plásticas entre los consumidores. La que lidera la protección de la industria de las bolsas plásticas es el Consejo de Química de EEUU (ACC siglas en Inglés), un grupo industrial cuyos miembros incluyen gigantes petroquímicas como ExxonMobil y Dow Chemical. Con 125 empleados y más de $120 millones (dólares) en ganancias anuales, el ACC y sus miembros están usando su poder económico y sus grandes conexiones políticas para revertir las prohibiciones a las bolsas plásticas, sembrando dudas con respecto a legítimos estudios científicos y hasta enjuiciando a activistas en contra de las bolsas de plástico. El Consejo, quien gastó $8 millones sólo el año pasado, ha formado un grupo llamado Progresivos Afiliados a las Bolsas, compuesto de los más grandes de la industria como Hilex Poly, Superbag y Unistar Plastics.

La campaña de la industria ha ganado ya varias victorias. En el 2008, luego que Seatle impuso un cobro de 20 centavos por el uso de bolsas plásticas, ACC gastó $180,000 recolectando suficientes firmas  para poner el asunto a votación, luego invirtió otros $1.4 millones para abolir el cobro, lo máximo que se haya gastado en un referéndum en Seatle. La campaña de la industria se basa en tácticas de manipulación, diciendo falsamente que ese cobro le cuesta al consumidor unos $300 al año. Al final, ganó el don dinero, y el cobro por las bolsas fué derogado.

El año pasado el ACC hizo lo posible para abolir AB 1998, la propuesta de California para prohibir el uso de bolsas de plástico en el supermercado, en las licorerías y en todas las tiendas del estado. La ley fue apoyada por una gran coalición que incluía la mayor cantidad de comerciantes a la vez que trabajadores de reciclaje y medio ambientalistas, el gobernador Arnold Schwarzenegger también apoyó la medida. “No hay duda que terminar con el uso de las bolsas plásticas sería una gran victoria para los medio ambientalistas” declaró a Rolling Stone. “En California hemos unido una coalición de comerciantes, medio ambientalistas y trabajadores para enfrentar este problema, es mi esperanza que esta coalición continúe en esta lucha en contra del uso de las bolsas plásticas hasta que queden sólo en la memoria”

El ACC y sus compañías miembros estaban determinados en no permitir esto. En los meses antes del voto, la industria gasto $2 millones en contribuciones a legisladores claves, intenso cabildeo y propagandas en que decían que la prohibición constituía un “impuesto oculto en los costos de alimentos” y que “crearían un nuevo estado burocrático”. Por la presión de la industria, el Senado revirtió la prohibición por un voto de 21 a 14. Aún cuando algunos en la industria lamentaron la decisión. “AB 1998 no era perfecta pero hubiese arreglado el asunto y se hubiese progresado”, escribió Robert Bateman presidente de Industrias Roplast manufacturera de bolsas,  en un jornal del gremio. “Asi como están las cosas, queda la incertidumbre de tener que lidiar con una nueva iniciativa para prohibir laas bolsas plásticas cada mes o cada semana??

La advertencia resultó profética. En Junio, la legislatura de Oregón rechazó la prohibición estatal a las bolsas plásticas, luego que la industria se movió agresivamente en contra. “Estoy estupefacto por la campaña para detener esta ley por intereses fuera del estado” dijo el Senador Mark Hass, co-autor de la ley. Hilex Poly, la manufactura líder, fue tan lejos como hasta a entrevistarse con Hass y sugirió que estaría dispuesta a edificar una planta de reciclaje de bolsas de plásticos en Oregón, si accedía no sólo a detener la prohibición estatal sino también a prevenir que otras ciudades y condados establezcan sus propias restricciones contra las bolsas plásticas.

Hass rehusó el trato. “Cuanto más me profundizo en el reciclaje de las bolsas de plástico” dijo, “me doy cuenta que estas plantas de reciclaje son más relaciones publicas que algo que realmente valga la pena”. Como la mayoría de plantas reciclables no pueden con los plásticos de mínimo grosor, menos del 9% de las bolsas plásticas en EEUU se reciclan de ninguna forma. En aún una más criminal táctica, la industria ha empezado juicios contra los activistas que están advirtiendo de los daños de las bolsas plásticas. Los juicios, conocidos como Litigaciones Estratégicas En Contra de la Participacion Publica (SLAPP siglas en Inglés) son una forma de amedrentamiento corporativo, diseñado para intimidar y silenciar a los oponentes que carecen de recursos para poder defenderse de estas compañías billonarias. La industria ha enjuiciado a cada ciudad o condado de California que ha aprobado legislación en contra de las bolsas de plástico, demandando que el gobierno local pague por costosos e independientes estudios sobre el impacto medio ambiental de eliminar las bolsas plásticas. En Enero, tres grandes de la manufactura de plásticos enjuició a Chico Bag, una pequeña compañía de California que manufactura bolsas reusables, acusándola de “daños irreparables” a su negocio y difamando el producto. ChicoBag fué fundado por Andy Keller, un vendedor de software desempleado que visitô un basural en el 2004 y se aterró de la avalancha de bolsas plásticas que vió flotando en el terreno. Ese mismo dia, él se sentó en la mesa de su cocina y empezó a coser su nueva versión de bolsas reusables. Desde ese entonces, Keller se convirtió en un serio oponente a las bolsas plásticas, creando el personaje llamado “Bag Monster” (monstruo bolsa), “para advertir de los daños medio ambientales de estas bolsas. Los voluntarios se vistieron de monstruos con un traje cubierto de 500 bolsas, el número de bolsas que usa anualmente un comprador estadounidense promedio, así han visitado escuelas, centros de ventas y hasta la Casa Blanca.

La industria está enjuiciando a ChicoBag de Carolina del Sur, el estado sede de Hilex Poly, pues no ofrece protección en contra de los juicios de SLAPP. Aunque el juicio podría terminar con el negocio de Keller, pues no tiene grandes recursos para una prolongada batalla legal, ha sido contraproducente para la misma industria pues ha revelado aún más el excesivo daño causado por las bolsas plásticas. “La idea de enjuiciarme es para detenerme” dice Keller, “pero más bien ha terminado por reforzar el movimiento. Es como un matoncito de escuela que trata de robarme mi dinero para mi almuerzo, pero todos los otros niños abusados se defienden, “no, no vamos más a permitirlo”

Cualquiera sea el resultado, el juicio revela como el movimiento para eliminar las bolsas plásticas han asustado a la industria. La prohibición de las bolsas plásticas es ultimadamente una declaración en contra de esa cultura desechable a la que hemos estado acostumbrados a depender. Si se derrota a las bolsas plásticas, que será luego?, el poliestireno, las botellas de agua? “Vamos a mantenernos firmes” dice Sarah Sikich, directora de los recursos de la costa para Heal the Bay (curemos la bahia), un grupo medio ambiental basado en el Sur de California. “Es una batalla que podemos ganar, al final el sentido común del público y las bases del movimiento debilitarán la fuerza económica de los grupos de la industria como el ACC”

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1 comentario

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