Obsesión con Alimentos Chatarra, Bajos en Grasas y con Vitaminas…


Read article by Anna Brones from EcoSalon here

Michael Pollan discute nuestra enfermiza obsesión con alimentos individuales que escojemos por sus propiedades en vez de tomar un camino algo más holístico.

Que relación tenemos con nuestros alimentos?

Como sociedad, hablamos mucho de que le ponemos a nuestros cuerpos. Es procesado? Es orgánico? De dónde viene?, pero hablamos mucho menos de los alimentos como una parte integral de nuestra cultura. Frecuentemente comemos por que necesitamos comer y sustentarnos, pero cuando los alimentos son una comodidad en vez de un valor cultural, caemos en un abismo enfermizo.

Michael Pollan, conocido por su libro más vendido En Defensa de los Alimentos, realizó una conferencia. El se ha convertido en una monumental figura que lidera el movimiento alimenticio de los EEUU. Y es obvio que no me quise perder la oportunidad de oírlo hablar en persona.

También he crecido en un hogar similar al de Pollan. Y aunque mi madre nunca le puso un nombre a sus reglas culinarias, hoy las recuerdo congruentes con las recomendaciones de Pollan: “Coma alimentos, No mucho, Mayormente Plantas” y hasta con un grano entero o una hoja verde, Pollan ha cambiado mi sentir con relación a los alimentos.

Por meses luego de leer El Dilema de los Omnívoros, empecé a ser consiente de qué ponía en mi carrito del supermercado. De donde venían los espárragos? Necesito realmente mangos que atraviesen un continente? Peor aún, empecé a visitar a mis padres los fines de semana. Con el ceño fruncido les decía: Sabes cuanto maíz hay en ese salami que te estas comiendo? Empecé a hablar del jarabe de maíz de alta fructosa. Si, me estaba convirtiendo en una pesada, antipática, pero el libro me hizo volver a pensar.

Pollan no pretende ser tan serio, es divertido con su audiencia: “Están seguros que están en el lugar correcto? Después de todo esta conferencia es de alimentos…” pero habla de si mismo y de la industria de alimentos. Durante la conferencia principal de la Universidad de Portland “Alimentos para Pensar”, Pollan sacó dos bolsas de compra que había adquirido en Fred Meyer. Los alimentos de las bolsas eran una serie de mayormente alimentos procesados, empacados, con etiquetas que hablaban de sus antioxidantes, de lo bajo en grasa y del Omega 3. Sin embargo los alimentos eran por ejemplo pizzas de Eggo y Cheerios de chocolate.

El le recordó a la enorme audiencia de que mientras que el pueblo de Portland es bendecido con agricultores y vegetales y frutas orgánicas del rico y diverso Valle de Willamettee, la mayoría tiene sus despensas llenas con estos alimentos procesados.

Pero el mensaje de Pollan no era señalar nuestra obsesión con los malos alimentos. Era señalar nuestra obsesión con hacer creer que los malos alimentos son saludables. Nos hemos salido de lo holístico para mirar a los alimentos como una simple colección de nutrientes y vitaminas. Nos hemos dejado seducir por paquetes en vez de quedarnos con los alimentos que ya sabíamos son mejores para nosotros, los alimentos que no necesitan marcas, ni cajas multicolores que hablen de las cantidades de vitaminas y minerales (sintéticos) que contienen.

“Antes que la ciencia, teníamos una cultura alimentaria” dijo Pollan. En el tiempo que nos hemos tomado en identificar los fito-nutrientes y beneficiosos elementos como Omega 3, nos hemos salido de los holístico para solo ver algunos nutrientes individuales beneficiosos para nosotros, a esto le llama Pollan “el nutricionismo”.

Tal vez será por la falta de tiempo, tal vez será por que queremos todo fácil, pero en este camino de alejamiento de comidas de varios platos acompañados con buenos amigos, escogemos más bien un “smoothie” o batido de antioxidantes que consumimos en el carro, y encima nos hemos convertido en enfermos. La verdad es que no sólo es lo que se come, también cómo se come o cómo no se come.

Al enfocarnos en los componentes individuales de los alimentos, nos hemos olvidado de la escena más grande. La “paradoja francesa”, no es una paradoja en realidad, es simplemente una cultura de alimentos y tradiciones. El tiempo para comer es sagrado, nunca vas a ver a un francés comiéndose una granola entre las comidas.

Esto es lo que está inspirando los movimientos locales alimentarios, enfocándose en servir, organico, fresco, edificando comunidades, poniendo esfuerzos en las tradiciones y en las relaciones que se forjan alrededor de los alimentos. “El Gran Lonche” anual de Inglatera es un ejemplo de esto, un proyecto base enfocado en salir de casa y en comer con el vecino.

Si vamos a hablar del movimiento alimenticio, tenemos que pensar en algo más grande. Estamos en medio de una crisis de salud, con enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2 y las enfermedades del corazón que se han disparado. Optar por el té verde en vez de una Coca-Cola no favorece nada. Es hora de empezar a pensar en nuestra relación con los alimentos y dejar de preocuparnos por sus propiedades individuales.

Come alimentos, No Tanto, Mayormente Plantas, con otras personas, de manera que se respete al alimento sagrado delante de tí.

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