Bebidas de Energía, Serios Riesgos para Jóvenes y Niños


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La falta de investigación y regulación de las bebidas energéticas, combinadas con los reportes de alta toxicidad y alto consumo, puede resultar en peligrosas consecuencias en los niños, adolescentes y jóvenes, según una revisión de la literatura científica, y de las fuentes del internet.

Sara M. Seifert, y colegas del departamento de Pediatría y el Programa de Medicina de Pediatría Integral en la Universidad de Miami, y Leonard M, Miller de la escuela de Medicina de Florida reportaron estos hallazgos en una información publicada en línea en la edición de Marzo de Pediatrics.

Según esta reporte, una encuesta indica que las bebidas energéticas se consumen regularmente por el 30 al 50% de niños, adolescentes y jóvenes. Lo que cuestiona el uso de estas bebidas entre la población joven, ya que no proveen ningún beneficio terapéutico y están asociados a serios y adversos riesgos para la salud.

Los autores notan que como estas bebidas están catalogadas como suplementos nutricionales, se omite el límite de cafeína de 71 mg por 12 oz del líquido, requerido para las bebidas gaseosas según la Administración de Drogas y Alimentos de EEUU (FDA siglas en Ingés), ni tampoco se prueban ni se etiquetan como los fármacos. En consecuencia las bebidas energéticas pueden contener entre 75 a 400 mg de cafeína por envase, con cafeína adicional no incluida en la lista total derivada de aditivos como el guaraná, la nuez cola, la yerba mate y la cocoa.

“De las 5448 sobredosis de cafeína reportada en el 2007, 46% ocurre en jóvenes de menos de 19 años de edad” dijeron los autores.

Un estudio incluye la revisión conducida en Nueva Zelandia, que encontró que todos los niños, adolescentes y jóvenes exceden efectos adversos desde los 3 mg/Kg por día de cafeína consumida en apenas una unidad de estas bebidas o en un trago adicional a la exposición diaria.

Mercadeo, Potencial de Comportamiento Riesgoso por Sobredosis.

Los autores dicen que el mercadeo de estas bebidas dirigido a los jóvenes y las tendencias de comportamientos de riesgo constituyen un potencial peligro por la sobredosis de cafeína en los jóvenes. Los autores recomiendan que no se debe de exceder la ingesta de 2.5 mg/Kg por día en los niños y no más de 100 mg/ día para los adolescentes, aunque niveles de consumo de otras bebidas de energía no se han establecido.

Aunque los centros de envenenamiento solo apenas han empezado a rastrear la toxicidad de las bebidas de energía, Alemania, Australia y Nueva Zelandia han reportado numerosos problemas adversos asociados con el consumo de estas bebidas. Estos incluyen danos al hígado, disfuncion renal, desordenes respiratorios, fatiga, convulsions, condiciones psicoticas, nausea, vomitos, dolores estomacales, rabdomiliosis, taquicardias, disritmias cardiacas, hipertensión, infartos al miocardio, fallos cardiacos y muerte.

A pesar de estos reportes, hay una falta de investigación de los efectos fisiológicos debido a los ingredientes individuales de estas bebidas. Las interacciones por las medicinas y sus efectos según las dosis son desconocidas, aunque actuales estudios reportan que ingredientes como el 5 hidróxido de triptófano, vinpocetine, yohimbe y ginseng tienen un potencial para interacciones que pueden resultar en efectos adversos

Seifert y colegas también describen a las poblaciones en más alto riesgo de efectos negativos a la salud por el consumo de estas bebidas, las cuales incluyen niños, adolescentes, y jóvenes con condiciones cardiacas, desordenes de hiperactividad y de atención, diabetes, y ellos están usando otros medicamentos o están consumiendo alcohol. Los investigadores también temen que la cafeína de estas bebidas de energía puedan interferir con la mineralización de los huesos durante el periodo crítico del desarrollo.

“A corto plazo, proveedores de salud pediátrica tienen que saber de este alarmante consumo de bebidas de energía en niños, adolescentes, y jóvenes y de las potencialmente peligrosas consecuencias del uso inapropiado” concluyen los autores.

Ellos agregan que se necesitan más estudios para determinar dosis máximas que se puedan permitir con seguridad, para establecer los efectos de uso a largo plazo y para entender mejor los efectos adversos a la salud. Adicionalmente proveedores del cuidado de la salud deberían hacer pruebas de consumo, especialmente en poblaciones de alto riesgo y educar a las familias acerca de los daños potenciales. Más aun, hasta que se establezca la seguridad de tomar estas bebidas, debería regularse las ventas y el consumo para proteger a los menores de edad, sugirieron.

Los Daños Van Mas Allá del Consumo de Cafeína

Según un comentario independiente de la Dietista y experta en Salud Publica Dana M. Vieselmeyer, un grupo especializado en Nutriciόn Pediátrica de diabetes, salud y manejo del peso, de la Asociación de Dietistas de EEUU (ADA siglas en Ingles) “este reporte va más allá del peligro del consumo excesivo de cafeína, especialmente en niños y adolescentes, por los adicionales aditivos que contienen estas bebidas y los peligros de estas combinaciones con cafeína y otras medicinas. El hecho de no saber cuál es la dosis segura ya es un gran riesgo”

“No se saben las consecuencias a largo plazo del consumo regular de estas bebidas de energía en niños y adolescentes, lo poco que sabemos nos dice que efectos podrían ser fatales” dijo ella a Noticias Medscape

“Hasta que se realicen más estudios, debe hacerse una práctica estándar evaluar este consumo en pacientes jóvenes, además de educar al paciente y familias acerca de los peligros de estas bebidas y se debería recomendar en contra del consumo” dijo Vieselmeyer.

“Esta revisión provee un buen resumen del actual conocimiento de estas bebidas” dijo el Dr.John P. Higgins de la Escuela Medica de la Universidad de Texas en Houston, cuyo grupo también ha conducido un reporte similar en este tema.

“El mercadeo de las bebidas de energía se dirigen a los varones pre-adolescentes y a los jóvenes” dijo Dr. Higgins a Noticias Medscape. “Asusta el hecho de saber que un niño puede ir a una tienda o supermercado y comprar y consumir esta bebida”

Según el Dr. Higgins, “es nuestro deber promover la salud y el bienestar de nuestros paciente minimizando riesgos. La profesión médica, de una manera global, necesita alertar a los pacientes acerca de estas aparentemente inocuas bebidas y debe velar por un control estricto o una general prohibición”

Este trabajo has sido financiado por el Instituto Nacional de la Salud, la Administración de Recursos y Servicios de Salud, la Fundación de Cardiomiopatía Infantil y la Asociación de Cáncer Femenino. Los autores y comentaristas han revelado que no existen intereses financieros.

Pediatrics. 2011;127:511-528.

 

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