Crisis en Perú: Sin Glaciares, No Habrá Más Agua


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HUARAZ, Perú — El derretimiento de los glaciares aún no ha causado una crisis nacional en Perú, pero en lo más alto de los Andes, el incremento de las temperaturas y los cambios en las fuentes de agua en los últimos 40 años han aniquilado cultivos, peces, y han forzado a los lugareños a preguntarse como sobrevirán otra generación.

La nieve y el hielo gradualmente se han retirado de las faldas del Huascarán, el pico más alto del Perú, en los últimos 20 años. “Todos nos abastecemos de esa agua” dice Máximo Juan Malpaso Carranza, un agricultor local. “Pero si el hielo desaparece, no habrá más agua”.

Sin ayuda internacional para ayudar a edificar reservorios y represas y mejorar la irrigación, la nación sudamericana puede convertirse en un caso a estudiarse de como el cambio climático puede desestabilizar una región estratégica e importante según oficiales peruanos, estadounidenses y otros.

“Imagínese como sería si los glaciares de los Andes se desaparecen y tengamos millones y millones de vecinos con hambre en las regiones del Sur” dijo el director de la CIA R. James Woolsey.

Perú es el hogar del 70% de los glaciares tropicales del mundo, que también se encuentran en Bolivia, Ecuador y Chile. Las 18 montañas glaciares peruanas, incluyendo una de las más grandes masas de hielo en el mundo, son críticas para las fuentes de agua de la región para beber, irrigación y electricidad.

Los glaciares de los Andes se están derritiendo más rápido de lo que muchos científicos predijeron; algunos expertos en cambios climáticos estiman que la totalidad de los glaciares de los Andes desaparecerán en 10 años debido al aumento de las temperaturas globales.

Si el Perú y sus aliados no encuentran o crean proyectos de conservación de agua, ni mejoran la decrépita estructura del agua, ni regulan la perdida de los glaciares en estos cinco años, la desaparición de los glaciares andinos puede llevar a un desastre social y económico, dice Alberto Hart, consejero del Ministerio de Relaciones Exteriores.

“Esto será un problema para los Estados Unidos” dijo. “Cuando se tiene un país disfuncional, habrá un problema para la todas las regiones”.

Los Estados Unidos han provisto de $30 millones en asistencia por los cambios climáticos al Perú en el año fiscal 2010, según los documentos del Departamento del Estado. Los fondos como parte del acuerdo de Copenhagen 2009, se utilizaron para preservar la Amazonia del Perú. Oficiales peruanos no podían desaprovechar ese dinero para preservar la Amazonía. Pero el problema inmediato es la adaptación al rápido derretimiento de los glaciares, dijo Hart.

El gobierno peruano está pidiendo a Washington y a otros aliados por al menos $350 millones cada año hasta el 2030 para construir reservorios y represas y mejorar la irrigación, dijo Hart.

Japón, Australia y Suiza han ofrecido asistencia para el cambio climático, dijo. El Banco Mundial está trabajando en el Perú para monitorizar las fuentes de agua e implementar una agricultura resistente a las sequías, como parte de un gran proyecto de cambios climáticos que incluye varias naciones andinas, según Walter Vergara, un ingeniero del Banco Mundial que inicio el proyecto en el 2004.

Pero oficiales peruanos dicen que Estados Unidos tiene la mayor responsabilidad de ayudar al Perú, por la alianza de comercio entre las dos naciones, y porque Estados Unidos es el segundo país con más emisiones de efecto invernadero.

Bolivia y Ecuador también están amenazados por los derretimientos de los glaciares, y las costas de Colombia y ciudades al pie de los ríos se están desapareciendo por huaycos y derrumbamientos –desastres que solo empeorarán, según un estudio del Centro Pew de Cambios Climáticos.

El cambio climático es una “significativa amenaza” a la región y Estados Unidos debe encarar los retos que causan, dijo Arturo Valenzuela, asistente de la Secretaría del Estado para el Hemisferio Oriental.

Las comunidades veneran al Huascarán, la montaña más alta del Perú, por su belleza y sus aguas que hacen que se pueda sobrevivir en tan duro terreno. Pero en los últimos 20 años, han visto al glaciar del Huascarán desvanecerse.

“Tomaba de dos a tres horas caminar hacia el hielo, ahora son cinco para llegar” dijo Máximo Juan Malpaso Carranza, un agricultor de Utupampa, una pequeña comunidad en lo alto de la Cordillera Blanca.

“Todos obtenemos agua de allí” dijo, señalando al Huascarán. “Pero si el hielo desaparece, no habrá más agua”.

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